Restaurante
Un restaurante recibe pedidos sin tener que contestar el teléfono
Son ejemplos, no clientes. Describen problemas reales que vemos todas las semanas y lo que se instala para resolverlos. No llevan nombre de negocio ni cifras de resultados: publicar el caso de un cliente exige su autorización firmada, y prometer un aumento de ventas sería prometer algo que no depende de nosotros.
Lo que pasaba
A la hora de almuerzo el teléfono sonaba mientras había gente en la mesa. Los pedidos se anotaban en una servilleta, se confundían las direcciones y de vez en cuando salía un plato equivocado. La carta impresa quedaba desactualizada cada vez que subía un precio.
A la hora de mayor movimiento, cada llamada es un cliente que está esperando en la mesa.
Qué se le deja funcionando
Cargado con sus datos. Usted no tiene que subir nada.
- Su catálogo, que hace de carta y se actualiza en dos minutos
- Pedidos por internet, con la dirección escrita por el cliente
- Que le paguen por internet
- Su WhatsApp ordenado, separado del personal
Esto suele resolverse con el plan Crecimiento, aunque el plan definitivo sale en el diagnóstico, no de este ejemplo.
Cómo queda el día a día
El pedido llega escrito, con la dirección tal como la puso el cliente. Cambiar un precio de la carta es una edición, no una imprenta. Y el teléfono deja de sonar en la hora peor.
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